Los Juegos Olímpicos, cita deportiva por excelencia, magnifica los éxitos… y también las derrotas. Las decepciones son más dolorosas, pues son el resultado de cuatro años de esperanza y trabajo. Como cualquier cita olímpica, Pekín ha visto fracasos contra pronóstico y quinielas rotas. A continuación están algunas de las decepciones más sonadas. No están todas las que son, pero son todas las que están:
- Jeremy Wariner. Atletismo, 400 m.
Un tipo blanco y delgado (71 kilos para 1,85 de altura) de formidable técnica había dominado con suficiencia la distancia de 400 durante el último ciclo olímpico. Oro en Atenas’04 y campeón del mundo en Helsinki’05 y Osaka’07. Si había dudas sobre su estado de forma de cara a Pekín, Wariner batió a su compatriota y gran amenaza LeShawn Merrit en los mítines previos de Roma y París, quien había cometido la afrenta de superarle en los ‘trials’.
Además, Wariner acudía a los JJ.OO. con la mejor marca del año (43:86). La duda de los ‘expertos’ residía en si podría atacar el formidable récord del mundo de Michael Johnson de 43:18. Llegó el día de la final, Wariner mandaba cubiertos los primeros 200, pero Merrit le comió la ventaja en la curva para acabar batiéndole con holgura.
La cara del dos veces campeón del mundo era el rostro mismo de la decepción. Los análisis buscaron una explicación en la ruptura 6 meses antes con su entrenador (Clyde Hart, el mismo que el de Michael Johnson), del que dijo que “cobraba demasiado”. Al final le salió caro.
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