En los últimos años los pekineses se han mudado de casas de una planta a rascacielos de 200 departamentos ubicados en barrios de 200 mil habitantes que muchas veces están amurallados con sólo una puerta que sirve de entrada y de salida. Si viven en el edificio 100 y la entrada está en el 1 les puede llevar 20 minutos salir hasta la puerta principal.
Las rentas son relativamente baratas. Por un espacio de 40 metros cuadrados se pagan mil yuanes al mes. (mil 500 pesos), eso sí, a las 12 de la noche se apaga el elevador y si se vive en el piso 32 hay que subir por las escaleras.
Pero la nueva costumbre de vivir en edificios no ha separado a los chinos. El concepto de comunidad se conserva bien en los barrios. Cada complejo vecinal tiene comités que se encargan de reunir a los habitantes para actividades recreativas, sobre todo a los viejos, que son quienes se quedan en los rascacielos durante el día y que tienen una vida muy activa.
Crean sitios web por distritos o comunidades donde se anuncian las actividades de fin de semana o los talleres que se imparten para los mayores. El gobierno chino da al comité vecinal una proporción del presupuesto de la ciudad para que cree actividades que los mantengan unidos, con eso se generan bibliotecas o espacios públicos donde se desarrollan diferentes artes clásicas como la ópera, danza y pintura.
No sólo los 16 millones de habitantes están, en su mayoría, acomodados en departamentos, también lo está toda la ciudad, pues funciona en una lógica de edificio.
Los restaurantes están dentro, los supermercados también ocupan el piso 3 ò 5 de algún edificio, los centros de negocios, los bancos, los lugares de masaje , las estéticas, los centros médicos y hasta los lugares de diversión, es más, hay edificios enteros temáticos, como alguno destinado sólo a salas de kareoke, u otro a la venta de artesanías.
La lógica de mercado mexicano no existe en Pekin. Aquí todos están dentro de un edificio con elevador o escaleras eléctricas. Los puestos donde se compra la verdura o la fruta y donde se regatea por un clon de una bolsa Lui Vuitton están dentro de un edificio.
Lo complicado es que al estar todo en edificios descubrir que hay adentro de cada uno, sólo es posible entrando, pues todos están bien señalizados pero en ideogramas chinos.
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